Casa de Alicia. Hora: 8 de la mañana aproximadamente.
Alicia, hija, ven baja a desayunar.
La madre que hacendosa preparaba unos deliciosos sándwiches triples, y se desvivía por que el pie de manzana quedara como una galletita que se deshiciera en el paladar, le gritaba a su hija que bajase y que los acompañe a degustar también del jugo, hecho a base de naranjas recién cortadas de su huerto-patio.
Alicia, hija, baja que el desayuno está servido.
En su habitación.
Alicia hundía su dedo una y otra vez en su vagina y al son de la voz de su madre, gemía y gemía.
Eso era amor?
Lo que ella hacía sería visto mal por su madre y su padre. Por el cura de la iglesia, o mejor dicho de aquella capilla que habían construido los fieles vecinos, y que apunta de esfuerzo y actividades habían logrado edificar sin un sol del presupuesto episcopal. Era amor el gemido más alto? o hasta la respiración discontinua y los ahs y ohs e incluso sus dos dedos juntos sobando el clítoris, también ellos juntos eran amor?
Alicia, por favor baja pronto, gritó el padre; ya algo desesperado por la llegada de la hora exacta de partir hacia el empleo consuetudinario. La madre aun joven, pensó que Alicia aún no bajaría así que se puso de rodillas ante su marido como si rogara a un cristo un milagro, y le bajó el cierre y sacó un pene fláccido.
Es que ya no te pongo amor? preguntó aquella madre abnegada ante la cuasi indiferencia del padre. Él respondió con un sonrisa: Amor, me agarras de sorpresa, pero mira, ya está izando la bandera. La madre utilizó su técnicas, la lamida desde la base hacia el glande, el mordisco bajo la cabeza, las caricias con los senos, el tocar despacio los testículos y listo, ya estaba, el pene se había engrosado y había dado su respingo y se había formado una pequeña curva que apuntaba hacia el medio del pecho de la madre.
Alicia, carajo a qué hora!
La cámara que Alicia había dejado encendida encima de su pequeña cómoda, grababa todo.
Ella, sus piernas abiertas, el hilo dental escurriéndose de sus bellos pies.
Y Alicia, con sus ohs y sus ahs sostenidos deleitaba la grabación.
Oh, cuántas veces se masturbaría su enamorado con esa grabación, sólo él lo sabría.
Malicia estaba roja. Furiosamente sus dedos se metían como rectos gusanos blancos, uno, ahora dos, ahora tres, en el interminable e infinitesimal auto-placer. Lástima que no tocara el culo piensa el televidente.
La madre que casi ya había terminado con el padre, se bebió el semen y le dio un beso en la mejilla a su marido. Él se acomodó el bóxer con algo de sudor y subió el cierre y le dedicó más pasión a devorar su desayuno.
A Alicia le falta muy pocos minutos para estremecerse, para parecer una maldita chica epiléptica con ese clímax que sólo sus dedos pueden lograr. Su enamorado buscaría ser la mitad de hombre que era uno de esos dedos. Y ese amor que Alicia buscaba darle a través de la grabación fue la prueba para que la imaginación de Sil vio se desate y termine con aquella relación de más de 8 años. En el ultimo minuto del vídeo, Alicia está hermosa, su piel parece relucir, sus senos tienen ese equino movimiento y sus gemidos son tan excitantes que podrían desinhibir a cualquier escondida alma lesbiana .
Cansada, Alicia les gritó que no bajaría. Cómo no obtuvo respuesta decidió llamar con su celular a su madre, quién era su confidente y protectora. Y sólo así obtuvo un: okay Alicia.
El padre Aturdido por algunos problemas en su empleo, le dice a la madre: Antes lo hacías mejor.
Ella, al borde del llanto y con ese nudo desgarrador en la garganta le contesta: Conchatumadre
En un momento de ira el padre tira de la mesa y arremete contra ella y con sus manos trata de estrangularla.
Ella se defiende dándole un rodillazo en los testículos, cosa que a el no le hizo ni cosquillas, ya que el se auto proclamada Balls of gold (siempre que estaba erecto se sentía poderoso-indoloro). La tiró al suelo de la cocina y ella lloraba. No quiso mentarle la madre.
La puso boca abajo y tomó un cuchillo de la alacena. Le cortó el pantalón y le causó un pequeña herida en la raja. Se sacó la verga semi-erecta y la sodomizó a placer. Entre llantos y gemidos, entre baba y lagrimas ella le decía te amo conchatumadre, hijo de puta, amas mi mierda.
Malavilla es un lugar hostil.
Cinco semanas antes de cumplir los quince años, Alicia había prometido entregarse a Silvio, entregarse en todos los ámbitos, ella; que era aficionada a las películas porno imaginaba que Sil, como lo llamaba cariñosamente, la usara, ultrajara, golpeara, sodomizara, insultara. Todo como en una porno de a dos, solamente de a dos, eso era lo más cerca al amor para Alicia. No era experta, puesto que no sabía nada sobre el fetichismo, el Voyeurismo, el sadomasoquismo, la parafilia, la coprofilia, necrofilia y otras tendencias; lo que sí había visto eran algunas pornos zoofílicas y no había quedado para nada satisfecha; así que cuando buscaba en youporn; ella sólo escribía amantes. No le gustaban los tríos ni las orgías, era egocéntrica, quería que Sil sólo fuera para ella, que todo lo que harían serían sola y exclusivamente entre los dos. Nunca le había dicho a Sil que veía esta clase de películas, y lo máximo que ella había llegado era a tocarle el pene por encima del jean.
A los quince años quería perderla, quería deshacerse de esa línea que la volvía una monja, añoraba ser penetrada pero detestaba el dolor que ésto podía causarle, ella no quería dolor, ella solamente buscaba ese placer artificial que le vendían las películas porno. No le gustaba escuchar a sus amigas, ya que siempre era lo mismo, nadie le decía algo nuevo. La negra le decía que todavía no había hecho el amor con nadie y Alicia al escuchar esa frase se había enronchado y cortado con ella esos temas. La china era ya más recorrida debido a su edad, no es que ella fuera una gran entendida en los placeres amatorios, pero fue ella la que por primera vez le dijo que eso dolía demasiado al principio. Luego alegó que eso dependía del tipo con el que te acostases, ya que una amiga suya, osea de la china, le había confesado que un pata le había hecho la primera vez como si fuera un piquete de mosquito. Había lamido la zona erógena, había jugado con el clítoris como se juega con un pollito recién salido del cascarón, pura yema de dedos. Y luego, al cabo de algunos minutos había usado su lengua únicamente, sólo la lengua, y al final ella había visto que el escupía en su mano y se lubricaba con saliva la punta del pene y ahí estaba ella, gimiendo, el pene entrando lentamente, abriéndose paso por las paredes, desgarrando el himen pero sin un dolor exhaustivo. Cuando la china escuchó lo que su amiga le decía, se lamentaba de haber tenido por patán a su primer enamorado.
Y así la China se había convertido en una recorrida mujer, luego de ser desvirgada, no sólo vendrían dos ni tres enamorados al mes, si no que ella buscaba el orgasmo, y vaya que tuvo mucho tiempo buscándolo hasta que un día, cuando Alicia tenía 14 y aún no conocía a la China, ella encontraría tan ansiado deseo en un tipo algo tirado al abandono un tipo llamado Charles Ríos, el verdadero amor de la china. La china no era de contar sus cosas así nada más, pero lo hizo porque veía que Alicia era demasiado ávida y precoz y pensó que se descarrilaría y terminaría siendo una perra más de esas que pululan en la vida de los hombres. Alicia escuchó lo que la china le decía y se hicieron amigas, sí, fue en ese momento en que se hicieron amigas, y es que debe haber un hecho que marque una relación amical, debe haber una palabra, un acto, un gesto que marque exactamente desde cuando alguien se vuelve amigo de alguien. Pobre Alicia, ahora piensa en esas amigas que ya no ve, que desde hace tiempo no ve, y que ahora sola y sin Sil, extraña.
Cuando llegó el día de entregarse a Sil, ella ya no estaba segura, veía a Sil con 17 años, con sus estupidos 17 años, y es que cuando llegaba del colegio lo encontraba en la cuadra con su skate y otras paseando a su perro, un pitbull llamado Goleat. Era estúpido, pero a ella le gustaba, sobre todo le gustaba su cabello castaño y largo, sus ojos claros y sobre todo su físico esquelético Al promediar las doce de la noche cuando la fiesta estaba en su clímax y su madre y su padre ya se mandaban con los clásicos aburridos y deprimentes discursos, ella se sentía sola. Sola de sexo, sola de placer auténtico.
Para verla tenía que hacer de todo; faltar al colegio, robarle a su padre algunos billetes, mentirle a su madre sobre el curso que supuesta-mente había reprobado y llevar clases particulares. Era difícil salir más allá de su barrio para ir a buscar a Alicia. Y sobre todo era más difícil que Alicia no le entregue ese preciado tesoro. Mi tesoro decía la madre de Alicia casi burlándose de algunas vecinas que utilizaban ese símil hacia las rameras de sus hijas. La madre de Alicia se llama Vanessa y era la envidia de esa cuadra, ya que las otras madres habían engordado y descuidado su imagen. Sil recordó la primera vez que Vanessa lo recibió en su casa, el había tenido una erección al verla. Esto no era normal en él, ya que sentía que el único amor era Alicia, Alicia qué bella. La madre de Alicia le dijo que entrase y que espere sentado en el sala, ya que Alicia aún estaba en su cuarto. Sil sentando en el mueble de cuero blanco miró hacia arriba, en dónde se veía la puerta del cuarto de Alicia y logró escuchar una canción de Cannibal corpse, al principio no la oyó bien así que esperó que hubiera más silencio para decir: Pit of Zombies. Zombies? Había leído eso en un libro de Pink Tony, le gustaba la idea de ser un maldito engendro y comerse por pedazos a Alicia. Pensó que a ella eso le daría asco, pensó que ella lo insultaría y le diría que era un maldito depravado, que por qué se había enamorado de alguien como él y lo mandaría a hacer unos flips con sus skate. Pero que linda estás Alicia. Alicia tenía el cabello castaño y no era tan alta, pero con ese short jeans y esa blusa blanca era una diosa y Sil aún no dejaba de pensar en su madre. Sil puta madre! vamos. Sil se acomodó el pene erecto para que no se le notara al salir de la casa. Sil habló sobre la excusa que tuvo que inventar para salir a verla y que se fueran a la playa porque no quería tener roches. Alicia le dijo que era un niño, que cómo mierda iba a poner a excusas para verla, si ella era su flaca, su enamorada, que sus padres debían comprender. Él entristeció, dijo que sus padres...que ella ya sabía lo de sus padres, que él llamaba padres a eso que estaba plantado en su casa. Alicia no dijo nada. No quiero ir a la playa balbuceó después de un largo silencio. Sil le dijo que por qué no iban a la casa de Menez, a fumarse un cuete y ser libres. Alicia sonrió.
Menez había roleado dos cuetes. Uno para el momento y otro para cuando le de la gana. Menez ha guardado un quete de pasta para hacer un mixto o como él le dice, un gato. Y su preciado tesoro, oh mi tesoro, Menez sacó de su bolsillo una bolsita llena de coca, una bolsita pequeña de polietileno blanco. Le dio un beso y la volvió a guardar en su bolsillo. Cuando iba a encender el risueño cigarro alguien tocó a su puerta. Y oh Sopresa Era el Loco y Alicia, su flaca. Menez ya había tenido algo con su Flaca del Loco, Menez, cara de lagartija, Menez delgado como un pene, Menez con el corte de cabello de Neymar, Menez drogadicto, Prostibulario, asesino, ladrón, tirapiedra; ese Menez había tocado con su lengua lo más sagrado que Sil creía estaba reservado para Él. Esa gente dijo Menez, Pasen Pasen. Menez tenía en la entrada de su casa un tele puesto en una silla. Un sillón largo y viejo. En su cuarto sólo había una cama, algo de ropa, y puchos tirados por doquier en el suelo y sucio negro piso. Y qué hacen preguntó Menez. Hueving. Prendelo pes, dijo Sil. Haz el honor Alicia. Ok. MMM. Tú sí sabes Menez. Es un scancito que me pasó mi pata Tego. Manya qué locura dijo Sil. Tego es un tío de puta madre, me llevó por todo el submundo de la pasta y la coca, de los buenos mixtos. Anda, qué sí?. Si pes huevón o tu qué crees que te floreo, tas huevón causo yo no te floreo, si aquí tengo uno de cinco pa seis. Y cómo es eso, una liguita pes maricón. Alicia rió. Menez le dio la ultima fumada al bate y luego sacó su celular, un Adroid. E hizo más que poner una pista para poder decir sus liricas, como él solía llamar a sus improvisaciones.
Alicia sintió vergüenza de las tonterías que decían. Y le dijo a Sil que se quería ir, que le pidiera a Menez algo de ganya para fumar ellos solos en otro lado. Ménez intuyó el pedido y le regaló una bolsita, lo malo que no era scan sino ponzoña.
Se quedarían jato. Sil hizo el saludo con Menez, el saludo de esa zona era darse la mano y juntar los pulgares y luego hacer una freakción. Cuando Alicia salió detrás de Sil, Menez le metió la mano; ella volteó y no dijo nada. No dijo nada.